Con apenas 16 años, Valentín Ávila ya construye una historia propia dentro de la música del litoral. Nacido en San Luis y radicado junto a su familia en Laguna Paiva, Santa Fe, comenzó a tocar el acordeón cuando tenía apenas cinco años.
Con el paso del tiempo, aquella inquietud de la infancia se transformó en una verdadera vocación. Hoy es conocido como “El Ángel del Acordeón” y forma parte de una nueva generación de jóvenes intérpretes que mantienen vivo el chamamé y lo acercan a nuevos públicos.
De Laguna Paiva a los grandes escenarios
Uno de los momentos más importantes de su trayectoria llegó en 2023, cuando participó de Got Talent Argentina. Su presentación le permitió mostrar su música ante una audiencia de todo el país y significó un impulso para su carrera artística.
Desde entonces, Valentín continuó recorriendo festivales, peñas y encuentros populares, llevando su acordeón por distintos escenarios y recibiendo reconocimientos vinculados al chamamé.
Actualmente lidera su propio grupo, “Valentín Ávila, El Ángel del Acordeón y Su Conjunto”, una formación en la que también participa su papá, José, junto a otros integrantes de la familia.
Música y familia
La familia ocupa un lugar fundamental en el recorrido del joven músico. Sus padres y hermanos acompañan su crecimiento artístico, mientras que su padre también comparte escenario con él.
Pero detrás del artista hay también un adolescente que continúa con su vida cotidiana. Valentín cursa el cuarto año de la escuela secundaria, con orientación en electromecánica, practica taekwondo y comparte tiempo con sus amigos y familiares.
Ese equilibrio entre la música, los estudios, el deporte y la vida familiar forma parte de una historia que recién comienza.
Un joven que mantiene viva una tradición
El chamamé es una expresión profundamente ligada a la identidad del litoral argentino. En la figura de Valentín Ávila encuentra a uno de esos jóvenes intérpretes que toman una tradición musical y la proyectan hacia nuevas generaciones.
Desde Laguna Paiva, su acordeón continúa recorriendo escenarios, acompañado por su familia y por el público que sigue descubriendo su música.
“El Ángel del Acordeón” todavía tiene mucho camino por recorrer, pero su historia ya demuestra que las raíces también pueden crecer con nuevas generaciones.
Fuente: El Litoral.


Por los Senderosde Argentina