Cada 31 de julio, miles de fieles llegan hasta la localidad de Huachana, en el departamento Moreno, provincia de Santiago del Estero, para rendir homenaje a la Virgen de Huachana, una de las expresiones de fe más arraigadas del norte argentino y una tradición que se transmite de generación en generación desde hace más de dos siglos.
Según la tradición oral, la historia comenzó alrededor de 1820, cuando una niña llamada Telésfora Verón aseguró haber visto en repetidas oportunidades a la Virgen María en un paraje del monte santiagueño. Sus relatos fueron recibidos con incredulidad por su familia y los vecinos, quienes pensaban que la pequeña imaginaba aquellas apariciones.
Con el paso de los días, un grupo de pobladores decidió comprobar por sí mismo lo que Telésfora afirmaba. Durante una noche realizaron una vigilia en el lugar indicado por la niña y encendieron una gran fogata para protegerse del frío. Al amanecer, según narra la tradición, entre las llamas apareció la imagen de la Virgen María, un hecho que marcó el nacimiento de una de las devociones populares más importantes del país.
Desde entonces, la imagen comenzó a ser venerada primero en la casa de la familia Verón y, con el correr de los años, la noticia se extendió por toda la región. Lo que comenzó como una pequeña reunión de creyentes se transformó en una multitudinaria peregrinación que cada año convoca a decenas de miles de personas provenientes de Santiago del Estero, Salta, Tucumán, Jujuy, Chaco, Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y también de Bolivia.
Las celebraciones, organizadas actualmente por el Obispado de Añatuya, combinan misas, procesiones, momentos de oración y expresiones de la religiosidad popular, convirtiendo a Huachana en un lugar de encuentro para quienes llegan a agradecer, pedir protección o renovar su fe.
La festividad de la Virgen de Huachana constituye además un importante patrimonio cultural del norte argentino, donde la espiritualidad, la identidad santiagueña y las tradiciones populares se unen en una celebración que mantiene viva una historia transmitida de generación en generación.
En este día de celebración, miles de voces vuelven a elevar la misma plegaria que acompaña desde hace décadas a los peregrinos:
"Virgen de Huachana, ruega por nosotros."


Por los Senderosde Argentina