La feria de El Bolsón un paseo que es identidad, economía y refugio
on sus autos cargados hasta la plaza Pagano. El Piltriquitrón todavía duerme bajo una sábana de nubes, como si no quisiera soltar el abrigo de la noche. El sol se cuela despacio entre los árboles y calienta el suelo húmedo. En cada puesto comienza un pequeño ritual: colgar las prendas, ordenar los anillos sobre el paño, acomodar las pulseras en la madera. Los primeros “buenos días” se cruzan con charlas mínimas sobre el tiempo, la vida, la cosecha de frambuesas. Alguien prueba sonido y una guitarra anuncia que el día acaba de comenzar. La feria abre los ojos como quien se despereza de un sueño colectivo.


Por los Senderosde Argentina