El Ekeko: El Pequeño Gigante de la Abundancia que Camina por Nuestros Senderos

Cada 24 de enero, una figura pequeña, cargada de bultos y con una sonrisa inalterable, cobra protagonismo en el corazón de la cultura andina y se extiende por todo nuestro país. Se trata del Ekeko, el dios de la abundancia, la fecundidad y la alegría. Pero, ¿qué hay detrás de este simpático personaje?



✨ Un origen entre la historia y la leyenda

Aunque su figura ha evolucionado con el tiempo, sus raíces se hunden profundamente en la cultura Tiwanaku. Antiguamente conocido como Tunupa, era una deidad vinculada al agua y al fuego. Con la llegada de la colonia, su imagen se transformó en la que conocemos hoy: un hombrecito de baja estatura, vestido con ropas tradicionales y cargado con todo aquello que los seres humanos anhelamos para vivir bien.


🏠 La Fiesta de la Alasita: El mercado de los sueños

Hoy, 24 de enero, se celebra la Fiesta de la Alasita (que en aimara significa "comprame"). Es el momento en que las plazas se llenan de miniaturas: desde títulos universitarios y pasaportes, hasta bolsas de harina, casitas y fajos de billetes.

La tradición dicta que debemos adquirir aquello que deseamos en miniatura a las 12 del mediodía. Luego, esas pequeñas piezas deben ser bendecidas o sahumadas para que el Ekeko, con su magia, las convierta en realidad durante el transcurso del año.

🚬 ¿Cómo cuidar a tu Ekeko?

Tener un Ekeko en casa no es solo decoración; es un compromiso de fe y reciprocidad:


El Cigarro: Los viernes es costumbre colocarle un cigarrillo encendido en la boca. Si el cigarro se consume por completo, es señal de que tus pedidos serán escuchados.


La Ubicación: Debe estar en un lugar especial de la casa, nunca descuidado.


El Rostro: Siempre debe estar sonriente, recordándonos que la prosperidad llega a quienes la reciben con alegría.

🇦🇷 Cultura que nos une

En Por los Senderos de Argentina, celebramos estas manifestaciones que forman parte de nuestra identidad. El Ekeko no es solo un objeto de barro; es el símbolo de la esperanza colectiva y del deseo de que a nadie le falte el pan, el techo ni el trabajo en su hogar.